miércoles, 5 de octubre de 2011

Números 18:20 JEHOVÁ ES NUESTRA HERENCIA 15/SEP/2011 Pág. 7

(Números 18:20) Y Jehová pasó a decir a Aarón: “No tendrás herencia en la tierra de ellos, y no llegará a corresponderte parte alguna en medio de ellos. Yo soy la parte que te corresponde, y tu herencia, en medio de los hijos de Israel.

 
JEHOVÁ ES NUESTRA HERENCIA


15/SEP/2011  *   Pág. 7  *   (24-30 Octubre)  *  Cánticos: 38, 56


Jehová cuida a la tribu de Leví
Levitas que tuvieron a Jehová como herencia personal
Una herencia personal que no se limita a los levitas

¿Sabe la respuesta?
• ¿Por qué podía decir la tribu de Leví que Jehová era la parte que le correspondía?
• ¿Cómo mostraron Asaf, Jeremías y David que Jehová era su herencia?
• ¿Qué cualidad debemos demostrar si queremos que Dios sea nuestra herencia?

1, 2. a) ¿Qué ocurrió con la tribu de Leví cuando se repartió la Tierra Prometida? B) ¿Qué les prometió Jehová a los levitas?
(Números 34:13-29) De modo que Moisés dio orden a los hijos de Israel, y dijo: “Esta es la tierra que ustedes se repartirán proporcionalmente como posesión, por sorteo, tal como Jehová ha mandado darla a las nueve tribus y media. 14 Porque la tribu de los hijos de los rubenitas, por la casa de sus padres, y la tribu de los hijos de los gaditas, por la casa de sus padres, ya han tomado, y la media tribu de Manasés, ya han tomado su herencia. 15 Las dos tribus y media ya han tomado su herencia de la región del Jordán junto a Jericó hacia el este, en dirección al naciente”. 16 Y Jehová habló nuevamente a Moisés, y dijo: 17 “Estos son los nombres de los hombres que les dividirán la tierra por posesión: Eleazar el sacerdote y Josué hijo de Nun. 18 Y ustedes tomarán un principal de cada tribu para dividir la tierra por posesión. 19 Y estos son los nombres de los hombres: De la tribu de Judá, Caleb hijo de Jefuné; 20 y de la tribu de los hijos de Simeón, Semuel hijo de Amihud; 21 de la tribu de Benjamín, Elidad hijo de Kislón; 22 y de la tribu de los hijos de Dan un principal, Buquí hijo de Joglí; 23 de los hijos de José, de la tribu de los hijos de Manasés un principal, Haniel hijo de Efod; 24 y de la tribu de los hijos de Efraín un principal, Quemuel hijo de Siftán; 25 y de la tribu de los hijos de Zabulón un principal, Elizafán hijo de Parnac; 26 y de la tribu de los hijos de Isacar un principal, Paltiel hijo de Azán; 27 y de la tribu de los hijos de Aser un principal, Ahihud hijo de Selomí; 28 y de la tribu de los hijos de Neftalí un principal, Pedahel hijo de Amihud”. 29 Estos son aquellos a quienes Jehová mandó que hicieran a los hijos de Israel terratenientes en la tierra de Canaán.
(Josué 14:1-5) Ahora bien, esto es lo que los hijos de Israel tomaron como posesión hereditaria en la tierra de Canaán, que Eleazar el sacerdote y Josué hijo de Nun y los cabezas de los padres de las tribus de los hijos de Israel les hicieron heredar. 2 Su herencia fue por sorteo, tal como había mandado Jehová por medio de Moisés para las nueve tribus y la media tribu. 3 Porque Moisés había dado la herencia de las otras dos tribus y de la otra media tribu al otro lado del Jordán; y a los levitas no les dio herencia en medio de ellos. 4 Pues los hijos de José habían llegado a ser dos tribus, Manasés y Efraín; y a los levitas no se había dado participación en la tierra, salvo ciudades donde morar y sus dehesas para su ganado y su propiedad. 5 Tal como Jehová había mandado a Moisés, así lo hicieron los hijos de Israel; y procedieron a repartir la tierra proporcionalmente.
(Números 18:20) Y Jehová pasó a decir a Aarón: “No tendrás herencia en la tierra de ellos, y no llegará a corresponderte parte alguna en medio de ellos. Yo soy la parte que te corresponde, y tu herencia, en medio de los hijos de Israel.

Jehová cuida a la tribu de Leví

3. ¿Cómo llegó la tribu de Leví a encargarse del sacerdocio?
(Números 3:11-13) Y Jehová continuó hablando a Moisés, y dijo: 12 “En cuanto a mí, ¡mira!, de veras tomo a los levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Israel que abren la matriz; y los levitas tienen que llegar a ser míos. 13 Porque todo primogénito es mío. El día en que herí a todo primogénito en la tierra de Egipto santifiqué para mí a todo primogénito de Israel, desde hombre hasta bestia. Deben llegar a ser míos. Yo soy Jehová”.
(Números 3:41) Y tienes que tomar a los levitas para mí —yo soy Jehová— en lugar de todos los primogénitos entre los hijos de Israel, y los animales domésticos de los levitas en lugar de todos los primogénitos entre los animales domésticos de los hijos de Israel”.
(Números 3:46-47) Y como el precio de rescate de los doscientos setenta y tres de los primogénitos de los hijos de Israel, que exceden a los levitas, 47 tienes que tomar cinco siclos por cada individuo. Según el siclo del lugar santo debes tomarlo. Un siclo es veinte guerás.

4, 5. a) ¿En qué sentido era Jehová la herencia que les correspondía a los levitas? B) ¿Cómo cuidaba Dios a los levitas?
(Josué 18:7) Porque los levitas no tienen participación en medio de ustedes, por cuanto su herencia es el sacerdocio de Jehová; y Gad y Rubén y la media tribu de Manasés han tomado su herencia del lado del Jordán hacia el oriente, la cual Moisés el siervo de Jehová les ha dado”.
(Números 18:19) Todas las contribuciones santas, que los hijos de Israel contribuirán a Jehová, se las he dado a ti y tus hijos y tus hijas contigo, como una porción asignada hasta tiempo indefinido. Es un pacto de sal hasta tiempo indefinido delante de Jehová para ti y para tu prole contigo”.
(Números 18:21) ”Y a los hijos de Leví, ¡mira!, he dado toda décima parte en Israel como herencia, en cambio por su servicio que ellos están efectuando, el servicio de la tienda de reunión.
(Números 18:24-29) Porque la décima parte de los hijos de Israel, que ellos contribuirán a Jehová como contribución, la he dado a los levitas como herencia. Por eso les he dicho: ‘En medio de los hijos de Israel ellos no deben conseguir posesión de una herencia’”. 25 Entonces Jehová habló a Moisés, y dijo: 26 “Y debes hablar a los levitas, y tienes que decirles: ‘Ustedes recibirán de los hijos de Israel la décima parte que les he dado a ustedes procedente de ellos como su herencia, y tienen que contribuir de ella como contribución a Jehová una décima parte de la décima parte. 27 Y esto tiene que contárseles como su contribución, como el grano de la era y como el pleno producto del lagar para el vino o para el aceite. 28 De esta manera ustedes mismos también contribuirán una contribución a Jehová de todas sus décimas partes que recibirán de los hijos de Israel, y de ellas tienen que dar a Aarón el sacerdote la contribución para Jehová. 29 De todas las dádivas [hechas] a ustedes, contribuirán toda clase de contribución a Jehová, de lo óptimo de ello, como alguna cosa santa que procede de ellas’.
(Deuteronomio 14:22-27) ”Sin falta debes dar un décimo de todo el producto de tu semilla, lo que sale del campo año por año. 23 Y delante de Jehová tu Dios, en el lugar que él escoja para hacer residir allí su nombre, tienes que comer la décima parte de tu grano, de tu vino nuevo y de tu aceite, y los primogénitos de tu vacada y de tu rebaño; a fin de que aprendas a temer a Jehová tu Dios siempre. 24 ”Ahora bien, en caso de que el viaje fuera demasiado largo para ti, porque no podrás llevarlo, puesto que el lugar que Jehová tu Dios escoja para poner allí su nombre esté demasiado lejos para ti (porque Jehová tu Dios te bendecirá), 25 entonces tendrás que tornarlo en dinero, y tendrás que envolver el dinero en tu mano y viajar al lugar que Jehová tu Dios escoja. 26 También tendrás que dar el dinero por lo que sea que tu alma desee con vehemencia en lo que respecta a reses vacunas y ovejas y cabras y vino y licor embriagante y cualquier cosa que te pida tu alma; y tendrás que comer allí delante de Jehová tu Dios y regocijarte, tú y tu casa. 27 Y no debes abandonar al levita que está dentro de tus puertas, porque él no tiene participación ni herencia contigo.
(Deuteronomio 14:28-29) ”Al cabo de tres años sacarás la entera décima parte de tu producto de ese año, y tienes que depositarla dentro de tus puertas. 29 Y el levita, porque no tiene participación ni herencia contigo, y el residente forastero y el huérfano de padre y la viuda, que están dentro de tus puertas, tienen que venir, y tienen que comer y satisfacerse; a fin de que Jehová tu Dios te bendiga en todo hecho de tu mano que hagas.

6. Si los levitas no heredaron ninguna Tierra, ¿Dónde vivían?
(Números 35:6-8) ”Estas son las ciudades que ustedes darán a los levitas: seis ciudades de refugio, las cuales darán para que huya allá el homicida, y además de estas darán otras cuarenta y dos ciudades. 7 Todas las ciudades que darán a los levitas serán cuarenta y ocho ciudades, estas juntamente con sus dehesas. 8 Las ciudades que darán serán de la posesión de los hijos de Israel. De los muchos tomarán muchas, y de los pocos tomarán pocas. Cada uno, en proporción con su herencia que tomará como posesión, dará algunas de sus ciudades a los levitas”.

7. ¿Qué debían demostrar los levitas para que Jehová fuera su herencia?
(Nehemías 13:10) Y llegué a enterarme de que las mismísimas porciones de los levitas no se [les] habían dado, de modo que los levitas y los cantores que hacían la obra se fueron huyendo, cada uno a su propio campo.

Levitas que tuvieron a Jehová como herencia personal

8. ¿Qué crisis espiritual experimentó el levita Asaf?
(Lamentaciones 3:24) “Jehová es la parte que me corresponde —ha dicho mi alma—, por eso mostraré una actitud de espera por él.”
(1 Crónicas 6:31-43) Y estos fueron aquellos a quienes David dio puestos para la dirección del canto en la casa de Jehová después que el Arca tuvo lugar de descanso. 32 Y llegaron a ser ministros en el canto delante del tabernáculo de la tienda de reunión hasta que Salomón edificó la casa de Jehová en Jerusalén; y siguieron atendiendo a su servicio conforme a su comisión. 33 Y estos eran los que rendían dicho servicio, y también sus hijos: De los hijos de los qohatitas, Hemán el cantor, hijo de Joel, hijo de Samuel, 34 hijo de Elqaná, hijo de Jeroham, hijo de Eliel, hijo de Tóah, 35 hijo de Zuf, hijo de Elqaná, hijo de Máhat, hijo de Amasai, 36 hijo de Elqaná, hijo de Joel, hijo de Azarías, hijo de Sofonías, 37 hijo de Táhat, hijo de Asir, hijo de Ebiasaf, hijo de Coré, 38 hijo de Izhar, hijo de Qohat, hijo de Leví, hijo de Israel. 39 En cuanto a su hermano Asaf, que estaba atendiendo a su derecha, Asaf era hijo de Berekías, hijo de Simeá, 40 hijo de Miguel, hijo de Baaseyá, hijo de Malkiya, 41 hijo de Etní, hijo de Zérah, hijo de Adaya, 42 hijo de Etán, hijo de Zimá, hijo de Simeí, 43 hijo de Jáhat, hijo de Guersom, hijo de Leví.
(Salmo 73:2-3) En cuanto a mí, mis pies casi se habían desviado, casi se había hecho que mis pasos resbalaran. 3 Porque llegué a tener envidia de los jactanciosos, [cuando] veía la mismísima paz de los inicuos.
(Salmo 73:12-13) ¡Mira! Estos son los inicuos, que están en desahogo indefinidamente. Han aumentado [sus] medios de mantenimiento. 13 De seguro, en vano he limpiado mi corazón y lavo mis manos en la inocencia misma.
(Salmo 73:17) hasta que procedí a entrar en el magnífico santuario de Dios. Quería discernir el futuro de ellos.

9, 10. ¿Por qué podía Asaf afirmar: “Dios es […] la parte que me corresponde hasta tiempo indefinido”?
(Salmo 73:23) Pero constantemente estoy contigo; tú me has asido de la mano derecha.
(Salmo 73:25-26) ¿A quién tengo yo en los cielos? Y además de ti, de veras no tengo otro deleite en la tierra. 26 Mi organismo y mi corazón han fallado. Dios es la roca de mi corazón y la parte que me corresponde hasta tiempo indefinido.
(Salmo 73:28) Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es bueno para mí. En el Señor Soberano Jehová he puesto mi refugio, para declarar todas tus obras.
(Santiago 2:21-23) ¿No fue declarado justo por obras nuestro padre Abrahán después que hubo ofrecido a Isaac su hijo sobre el altar? 22 Contemplas que [su] fe obró junto con sus obras, y por [sus] obras [su] fe fue perfeccionada, 23 y se cumplió la escritura que dice: “Abrahán puso fe en Jehová, y le fue contado por justicia”, y vino a ser llamado “amigo de Jehová”.

11. ¿Qué le preocupaba a Jeremías, y qué respuesta recibió?
(Jeremías 1:1) Las palabras de Jeremías hijo de Hilquías, uno de los sacerdotes que estaban en Anatot, en la tierra de Benjamín;
(Jeremías 12:1) Tú eres justo, oh Jehová, cuando me dirijo a ti con mi queja, realmente cuando hablo contigo hasta de asuntos de juicio. ¿Por qué será que el camino de los inicuos ha tenido éxito, que todos los que están cometiendo traición son los despreocupados?
(Jeremías 21:9) El que se quede sentado en esta ciudad morirá a espada y del hambre y de la peste; pero el que esté saliendo y realmente se pase a los caldeos que los tienen sitiados seguirá viviendo, y su alma ciertamente llegará a ser suya como despojo”’.

12, 13. a) ¿Por qué afirmó Jeremías: “Jehová es la parte que me corresponde”, y cuál fue su actitud? B) ¿Por qué necesitaban cultivar “una actitud de espera” las tribus de Israel?
(Lamentaciones 1:1) ¡Oh, cómo ha llegado a sentarse solitaria, la ciudad que abundaba en gente! ¡Cómo ha quedado como viuda, la que era populosa entre las naciones! Aquella que era princesa entre los distritos jurisdiccionales, ¡cómo ha llegado a ser para trabajo forzado!
(Lamentaciones 1:16) Por estas cosas estoy llorando como una mujer. Mi ojo, mi ojo deja rodar aguas. Porque ha quedado lejos de mí el consolador, alguien que refresque mi alma. Mis hijos han llegado a ser quienes están desolados, porque el enemigo se ha dado grandes ínfulas.
(Lamentaciones 3:6) En lugares oscuros me ha hecho estar sentado como hombres que han estado muertos por largo tiempo.
(Lamentaciones 3:22-24) Son los hechos de bondad amorosa de Jehová el que no nos hayamos acabado, porque sus misericordias ciertamente no terminan. 23 Son nuevas cada mañana. Es abundante tu fidelidad. 24 “Jehová es la parte que me corresponde —ha dicho mi alma—, por eso mostraré una actitud de espera por él.”
(Jeremías 25:11) Y toda esta tierra tiene que llegar a ser un lugar devastado, un objeto de pasmo, y estas naciones tendrán que servir al rey de Babilonia setenta años”’.
(2 Crónicas 36:20-23) Además, a los que quedaron de la espada se los llevó cautivos a Babilonia, y llegaron a ser siervos para él y sus hijos hasta que la realeza de Persia empezó a reinar; 21 para cumplir la palabra de Jehová por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo pagado sus sábados. Todos los días de yacer desolada guardó sábado, para cumplir setenta años. 22 Y en el primer año de Ciro el rey de Persia, para que se realizara la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro el rey de Persia, de modo que él hizo pasar por todo su reino un pregón, y también por escrito, que decía: 23 “Esto es lo que ha dicho Ciro el rey de Persia: ‘Todos los reinos de la tierra me los ha dado Jehová el Dios de los cielos, y él mismo me ha comisionado para que le edifique una casa en Jerusalén, que está en Judá. Cualquiera que haya entre ustedes de todo su pueblo, esté Jehová su Dios con él. Así, pues, que suba’”.

Una herencia personal que no se limita a los levitas

14, 15. Aparte de los levitas, ¿Quién tuvo a Jehová como herencia, y por qué?
(Salmo 142:1) Con mi voz, a Jehová procedí a clamar por socorro; con mi voz, a Jehová empecé a implorar favor.
(Salmo 142:5) Clamé a ti, oh Jehová, por socorro. Dije: “Tú eres mi refugio, la parte que me corresponde en la tierra de los vivientes”.
(1 Samuel 22:1) De modo que David procedió a irse de allí y a escapar a la cueva de Adulam; y sus hermanos y toda la casa de su padre llegaron a oírlo y se pusieron a bajar allí a donde él.
(1 Samuel 22:4) Por consiguiente, les fijó su residencia delante del rey de Moab, y continuaron morando con él todos los días que David se halló en el lugar inaccesible.
(Salmo 142:4) Mira a la derecha y ve que no hay quien muestre reconocerme de manera alguna. Mi lugar adonde huir ha perecido de mí; no hay quien pregunte por mi alma.

16, 17. a) ¿Qué motivos tenía David para sentirse desamparado? B) ¿Con qué apoyo contaba siempre?
(1 Samuel 22:11) En seguida el rey mandó a llamar a Ahimélec hijo de Ahitub el sacerdote, y a toda la casa de su padre, los sacerdotes que estaban en Nob. De modo que todos vinieron al rey.
(1 Samuel 22:18-19) Por fin el rey dijo a Doeg: “¡Vuélvete tú y acomete a los sacerdotes!”. Al instante Doeg el edomita se volvió, y él mismo acometió a los sacerdotes, y dio muerte en aquel día a ochenta y cinco hombres que llevaban efod de lino. 19 Hasta a Nob, la ciudad de los sacerdotes, él la hirió a filo de espada, así a hombre como a mujer, a niño como a lactante, y a toro y asno y oveja, a filo de espada.
(1 Samuel 25:1) Con el tiempo murió Samuel; y todo Israel procedió a juntarse y a plañirlo y a enterrarlo en su casa, en Ramá. Entonces David se levantó y bajó al desierto de Parán.
(1 Samuel 16:1) Con el tiempo Jehová dijo a Samuel: “¿Hasta cuándo estarás de duelo por Saúl, en tanto que yo, por otra parte, lo he rechazado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite y anda. Te enviaré a Jesé el betlemita, porque entre sus hijos me he provisto un rey”.
(1 Samuel 16:13) Por lo tanto Samuel tomó el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. Y el espíritu de Jehová empezó a entrar en operación sobre David desde aquel día en adelante. Más tarde, Samuel se levantó y procedió a irse a Ramá.

18. ¿En qué sentido tenían muchos fieles del pasado a Jehová como su herencia?

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