sábado, 27 de agosto de 2011

Romanos 15:33 JEHOVÁ, “EL DIOS QUE DA PAZ” 15/AGO/2011 Pág. 23

(Romanos 15:33)
Que el Dios que da paz esté con todos ustedes. Amén.
 
JEHOVÁ, “EL DIOS QUE DA PAZ”


15/AGO/2011  *  Pág. 23  *  (10 – 16 Octubre)   *  Cánticos: 39, 76


El ejemplo perfecto
El ejemplo de Abrahán e Isaac
El ejemplo de José
Historias “escritas para nuestra instrucción”

¿Qué ha aprendido?
• ¿Qué pasos dio Jacob para facilitar la reconciliación con Esaú?
• ¿qué debemos hacer si agradecemos lo que Jehová ha hecho para que gocemos de paz con él?
• ¿Qué nos enseñan los ejemplos de Abrahán, Isaac, Jacob, y José?


1, 2. ¿Qué tensa situación se narra en los capítulos 32 y 33 de Génesis, y cuál fue el desenlace?
(Génesis 32:11-20) Líbrame, te ruego, de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque tengo miedo de él, que venga y ciertamente me asalte, a madre juntamente con hijos. 12 Y tú, tú has dicho: ‘Indisputablemente te trataré bien y con certeza constituiré tu descendencia como los granos de arena del mar, que no pueden contarse por su multitud’”. 13 Y se quedó alojado allí aquella noche. Y de lo que venía a su mano procedió a tomar un regalo para Esaú su hermano: 14 doscientas cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y veinte carneros, 15 treinta camellas que estaban dando de mamar y sus crías, cuarenta vacas y diez toros, veinte asnas y diez asnos adultos. 16 Entonces entregó a sus siervos un hato tras otro por separado y dijo repetidas veces a sus siervos: “Crucen delante de mí, y han de fijar un intervalo entre hato y hato”. 17 Además dio orden al primero, y dijo: “En caso de que te encuentre Esaú mi hermano y te pregunte, diciendo: ‘¿A quién perteneces, y adónde vas y a quién pertenecen estos delante de ti?’, 18 entonces tienes que decir: ‘A tu siervo, a Jacob. Un regalo es, enviado a mi señor, a Esaú, y ¡mira!, él mismo también está detrás de nosotros’”. 19 Y pasó a dar orden también al segundo, también al tercero, también a todos los que venían siguiendo a los hatos, diciendo: “Según esta palabra han de hablar a Esaú al encontrarlo. 20 Y también tienen que decir: ‘Aquí está tu siervo Jacob detrás de nosotros’”. Porque se decía a sí mismo: “Quizás lo aplaque mediante el regalo que va delante de mí, y después veré su rostro. Tal vez él dé una acogida afable”.
(Génesis 33:1-4) Con el tiempo Jacob alzó los ojos y miró, y aquí venía Esaú, y con él cuatrocientos hombres. Por consiguiente, procedió a repartir los hijos a Lea y a Raquel y a las dos siervas, 2 y puso a las siervas y sus hijos en el primer lugar, y a Lea y sus hijos después de ellos, y a Raquel y José detrás de ellos. 3 Y él mismo se adelantó a ellos y procedió a inclinarse a tierra siete veces hasta que llegó cerca de su hermano. 4 Y Esaú fue corriendo a su encuentro, y empezó a abrazarlo y a caer sobre su cuello y besarlo, y prorrumpieron en lágrimas.

3. ¿Qué aprenderemos de la forma en que Jacob manejó su problema con Esaú?
(Génesis 25:31-34) A esto dijo Jacob: “¡Véndeme, ante todo, tu derecho de primogénito!”. 32 Y Esaú continuó: “Aquí estoy que simplemente voy a morirme, ¿y de qué provecho me es una primogenitura?”. 33 Y añadió Jacob: “¡Júrame, ante todo!”. Y procedió a jurarle, y a vender su derecho de primogénito a Jacob. 34 Y Jacob dio a Esaú pan y guisado de lentejas, y él se puso a comer y beber. Entonces se levantó y se puso en marcha. Así que Esaú despreció la primogenitura.
(Hebreos 12:16) que no haya ningún fornicador ni nadie que no aprecie cosas sagradas, como Esaú, que a cambio de una sola comida vendió regalados sus derechos de primogénito.

El ejemplo perfecto

4. ¿Qué ha hecho Dios para salvar a la humanidad del pecado y la muerte?
(Romanos 15:33) Que el Dios que da paz esté con todos ustedes. Amén.
(Romanos 6:23) Porque el salario que el pecado paga es muerte, pero el don que Dios da es vida eterna por Cristo Jesús nuestro Señor.
(Juan 10:17-18) Por eso el Padre me ama, porque entrego mi alma, a fin de que la reciba de nuevo. 18 Nadie me la ha quitado, sino que la entrego por mi propia iniciativa. Tengo autoridad para entregarla, y tengo autoridad para recibirla de nuevo. El mandamiento acerca de esto lo recibí de mi Padre”.
(Hebreos 9:14) ¿cuánto más la sangre del Cristo, que por un espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin tacha a Dios, limpiará nuestra conciencia de obras muertas para que rindamos servicio sagrado a[l] Dios vivo?
(Hebreos 9:24) Porque Cristo entró, no en un lugar santo hecho de manos, el cual es copia de la realidad, sino en el cielo mismo, para comparecer ahora delante de la persona de Dios a favor de nosotros.

5, 6. ¿Qué efecto ha tenido el sacrificio de Jesús en nuestra relación con Dios?
(Efesios 1:7) Por medio de él tenemos la liberación por rescate mediante la sangre de ese, sí, el perdón de [nuestras] ofensas, según las riquezas de su bondad inmerecida.
(Colosenses 1:19-20) porque [Dios] tuvo a bien el que toda la plenitud morara en él, 20 y mediante él reconciliar de nuevo consigo mismo todas las [otras] cosas, haciendo la paz mediante la sangre [que derramó] en el madero de tormento, no importa que estas sean las cosas sobre la tierra o las cosas en los cielos.
7. ¿Quiénes son “las cosas de Dios en los cielos” y “las cosas sobre la tierra” a las que Dios reconcilia consigo mismo?
(Romanos 5:1) Por lo tanto, ahora que hemos sido declarados justos como resultado de fe, gocemos de paz con Dios mediante nuestro Señor Jesucristo,
(Revelación 5:10) e hiciste que fueran un reino y sacerdotes para nuestro Dios, y han de reinar sobre la tierra”.
(Salmo 37:29) Los justos mismos poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella.

8. ¿Cómo nos sentimos al reflexionar en todo lo que ha hecho Jehová para que estemos en paz con él?
(Efesios 2:4-5) Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5 nos vivificó junto con el Cristo, aun cuando estábamos muertos en ofensas —por bondad inmerecida han sido salvados ustedes—

El ejemplo de Abrahán e Isaac

9, 10. ¿Cómo demostró Abrahán que de verdad quería mantener la paz con Lot cuando surgió un conflicto entre sus pastores?
(Santiago 2:23) y se cumplió la escritura que dice: “Abrahán puso fe en Jehová, y le fue contado por justicia”, y vino a ser llamado “amigo de Jehová”.
(Génesis 12:5) Así que Abrán tomó a Sarai su esposa y a Lot el hijo de su hermano y todos los bienes que ellos habían acumulado y las almas que habían adquirido en Harán, y procedieron a salir para ir a la tierra de Canaán. Por fin llegaron a la tierra de Canaán.
(Génesis 13:7-11) Y se suscitó una riña entre los manaderos del ganado de Abrán y los manaderos del ganado de Lot; y en aquel tiempo el cananeo y el perizita moraban en el país. 8 Por eso dijo Abrán a Lot: “Por favor, que no continúe riña alguna entre yo y tú y entre mis manaderos y tus manaderos, porque somos hermanos. 9 ¿No está a tu disposición todo el país? Por favor, sepárate de mí. Si tú vas a la izquierda, entonces yo ciertamente iré a la derecha; pero si tú vas a la derecha, entonces yo ciertamente iré a la izquierda”. 10 De modo que Lot alzó los ojos y vio todo el Distrito del Jordán, que todo él era una región bien regada, antes de que Jehová arruinara a Sodoma y Gomorra, como el jardín de Jehová, como la tierra de Egipto hasta Zóar. 11 Entonces Lot escogió para sí todo el Distrito del Jordán, y Lot mudó su campamento al este. Así que se separaron el uno del otro.
(Génesis 14:14-16) Así llegó a oír Abrán que su hermano había sido llevado cautivo. En seguida juntó en formación militar a sus hombres adiestrados, trescientos dieciocho esclavos nacidos en su casa, y fue en persecución de ellos hasta Dan. 15 Y de noche se puso a dividir sus fuerzas, él y sus esclavos, contra ellos, y así los derrotó y siguió persiguiéndolos hasta Hobá, que está al norte de Damasco. 16 Y procedió a recobrar todos los bienes, y recobró también a Lot su hermano, y sus bienes, y también a las mujeres y a la gente.

11. ¿Cómo logró Abrahán mantener la paz con los filisteos?
(Génesis 21:22-31) Ahora bien, por aquel tiempo aconteció que Abimélec, junto con Ficol, el jefe de su ejército, dijo a Abrahán: “Dios está contigo en todo lo que estás haciendo. 23 De modo que ahora júrame aquí por Dios que no me resultarás falso a mí, ni a mi prole, ni a mi posteridad; que, conforme al amor leal con que yo he tratado contigo, tú tratarás conmigo y con la tierra en la cual has estado residiendo como forastero”. 24 De modo que Abrahán dijo: “Juraré”. 25 Cuando Abrahán criticó severamente a Abimélec respecto al pozo de agua del que se habían apoderado con violencia los siervos de Abimélec, 26 entonces dijo Abimélec: “No sé quién hizo esta cosa, ni tú mismo me lo informaste, y yo mismo tampoco lo he oído hasta hoy”. 27 Ante aquello, Abrahán tomó ovejas y ganado vacuno y los dio a Abimélec, y ambos procedieron a celebrar un pacto. 28 Cuando Abrahán puso aparte siete corderas del rebaño, 29 Abimélec pasó a decir a Abrahán: “¿Pues qué significan estas siete corderas que has puesto aparte?”. 30 Entonces él dijo: “Has de aceptar de mi mano las siete corderas, para que ello me sirva de testimonio de que yo he cavado este pozo”. 31 Por eso llamó a aquel lugar Beer-seba, porque allí ambos habían prestado juramento.
(Génesis 21:34) Y Abrahán extendió su residencia como forastero en la tierra de los filisteos muchos días.

12, 13. a) ¿Cómo imitó Isaac a su padre? B) ¿Cómo recompensó Jehová la actitud de Isaac?
(Génesis 24:62) Ahora bien, Isaac había venido del camino que va a Beer-lahai-roí, porque moraba en la tierra del Négueb.
(Génesis 26:1) Ahora bien, surgió un hambre en el país, además de la primera hambre que ocurrió en los días de Abrahán, de modo que Isaac se dirigió hacia Abimélec, rey de los filisteos, a Guerar.
(Génesis 26:12-17) Después Isaac empezó a sembrar en aquella tierra, y en aquel año estaba consiguiendo hasta cien medidas por una, puesto que Jehová lo estaba bendiciendo. 13 Por consiguiente, el hombre se engrandeció y siguió avanzando más y más y engrandeciéndose, hasta que se hizo muy grande. 14 Y llegó a tener rebaños de ovejas y manadas de ganado vacuno y una gran servidumbre, de modo que los filisteos empezaron a envidiarle. 15 En cuanto a todos los pozos que habían cavado los siervos de su padre en los días de Abrahán su padre, estos los cegaron los filisteos, y los llenaron de tierra seca. 16 Por fin Abimélec dijo a Isaac: “Múdate de nuestra vecindad, porque te has hecho mucho más fuerte que nosotros”. 17 Así que Isaac se mudó de allí y acampó en el valle torrencial de Guerar, y se puso a morar allí.
(Génesis 26:17-25) Así que Isaac se mudó de allí y acampó en el valle torrencial de Guerar, y se puso a morar allí. 18 E Isaac procedió a cavar de nuevo los pozos de agua que habían cavado en los días de Abrahán su padre, pero los cuales los filisteos fueron cegando después de la muerte de Abrahán; y volvió a ponerles por nombre los nombres que su padre les había puesto. 19 Y los siervos de Isaac siguieron cavando en el valle torrencial, y así hallaron allí un pozo de agua dulce. 20 Y los pastores de Guerar se pusieron a reñir con los pastores de Isaac, diciendo: “¡Nuestra es el agua!”. Por lo tanto, él llamó al pozo por nombre Éseq, porque habían contendido con él. 21 Y se dirigieron a cavar otro pozo, y se pusieron a reñir por él también. Por lo tanto lo llamó por nombre Sitná. 22 Más tarde se mudó de allí y cavó otro pozo, pero no riñeron por él. Por lo tanto lo llamó por nombre Rehobot, y dijo: “Es porque ahora nos ha dado Jehová amplio espacio y nos ha hecho fructíferos en la tierra”. 23 Entonces subió de allí a Beer-seba. 24 Y Jehová procedió a aparecérsele durante aquella noche y a decir: “Yo soy el Dios de Abrahán tu padre. No tengas miedo, porque yo estoy contigo, y ciertamente te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia por causa de Abrahán mi siervo”. 25 Por consiguiente, él edificó allí un altar e invocó el nombre de Jehová y asentó allí su tienda, y los siervos de Isaac se pusieron a excavar un pozo allí.

14. ¿Cómo demostró Isaac su interés en mantener las buenas relaciones cuando el rey filisteo le propuso un acuerdo de paz?
(Génesis 26:26-31) Más tarde Abimélec vino a él desde Guerar con Ahuzat su amigo íntimo y Ficol el jefe de su ejército. 27 Por lo cual les dijo Isaac: “¿Por qué han venido a mí, puesto que ustedes mismos me odiaron y por eso me enviaron fuera de su vecindad?”. 28 A esto dijeron: “Hemos visto, innegablemente, que Jehová ha resultado estar contigo. Por eso dijimos: ‘Ocurra, por favor, un juramento de obligación entre nosotros, entre nosotros y tú, y déjanos celebrar un pacto contigo, 29 de que no harás nada malo para con nosotros así como nosotros no te hemos tocado a ti y así como nosotros hemos hecho solamente lo bueno para contigo puesto que te enviamos en paz. Tú ahora eres el bendito de Jehová’”. 30 Entonces él les hizo un banquete y comieron y bebieron. 31 A la mañana siguiente madrugaron y se hicieron declaraciones juradas el uno al otro. Después Isaac los envió y ellos se fueron de él en paz.

El ejemplo de José

15. ¿Por qué trataron a José con tanta hostilidad sus hermanos?
(Génesis 25:27) Y fueron creciendo los muchachos, y Esaú llegó a ser hombre que sabía cazar, hombre del campo, pero Jacob hombre sin culpa, que moraba en tiendas.
(Génesis 37:2) Esta es la historia de Jacob. José, a los diecisiete años de edad, se hallaba cuidando ovejas con sus hermanos entre el rebaño, y, puesto que solo era un muchacho, estaba con los hijos de Bilhá y con los hijos de Zilpá, las esposas de su padre. Así que José llevó un mal informe acerca de ellos a su padre.
(Génesis 37:14) De modo que le dijo: “Anda, por favor. Ve si tus hermanos están sanos y salvos y si el rebaño está sano y salvo, y tráeme palabra de vuelta”. Con eso, lo envió de la llanura baja de Hebrón, y él prosiguió hacia Siquem.
(Génesis 37:4) Cuando sus hermanos llegaron a ver que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, empezaron a odiarlo, y no podían hablarle pacíficamente.
(Génesis 37:28) Ahora bien, iban pasando hombres, mercaderes madianitas. Por lo tanto halaron y alzaron a José de la cisterna, y entonces vendieron a José a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Con el tiempo estos llevaron a José a Egipto.
(Génesis 37:31-33) Sin embargo, ellos tomaron la larga prenda de vestir de José y degollaron un macho cabrío y metieron la larga prenda de vestir repetidas veces en la sangre. 32 Luego enviaron la larga prenda de vestir rayada y la mandaron llevar a su padre y dijeron: “Esto es lo que hallamos. Examina, por favor, si es la prenda de vestir larga de tu hijo o no”. 33 Y él se puso a examinarla y exclamó: “¡Es la larga prenda de vestir de mi hijo! ¡Una feroz bestia salvaje debe de haberlo devorado! ¡De seguro ha sido despedazado José!”.

16, 17. ¿Cómo demostró José que era una persona amante de la paz?
(Génesis 42:5-7) Así que vinieron los hijos de Israel con los otros que venían a comprar, porque existía el hambre en la tierra de Canaán. 6 Y José era el hombre que estaba en el poder sobre el país. Él era quien hacía la venta a toda la gente de la tierra. Por consiguiente, vinieron los hermanos de José y se inclinaron ante él, rostro a tierra. 7 Cuando José llegó a ver a sus hermanos, en seguida los reconoció, pero se hizo irreconocible para ellos. De modo que les habló con dureza y les dijo: “¿De dónde han venido?”, a lo cual dijeron: “De la tierra de Canaán para comprar víveres”.
(Génesis 45:1) Ante esto, José no pudo contenerse más delante de todos los que estaban apostados junto a él. De modo que gritó: “¡Hagan salir a todos de delante de mí!”. Y no permaneció con él ningún otro mientras José se dio a conocer a sus hermanos.
(Génesis 45:5) Pero ahora no se sientan heridos y no se encolericen contra ustedes mismos por haberme vendido acá; porque para la conservación de vida me ha enviado Dios delante de ustedes.
(Génesis 45:15) Y él se puso a besar a todos sus hermanos y a llorar sobre ellos, y después sus hermanos hablaron con él.
(Génesis 50:15-21) Al ver los hermanos de José que su padre había muerto, se pusieron a decir: “Quizás José nos esté abrigando animosidad y sin falta nos haya de pagar todo el mal que le hemos hecho”. 16 Por eso le expresaron un mandato a José en estas palabras: “Antes de su muerte tu padre dio el mandato, diciendo: 17 ‘Esto es lo que han de decir a José: “Te ruego, perdona, por favor, la sublevación de tus hermanos y su pecado, por cuanto te han hecho mal”’. Y ahora perdona, por favor, la sublevación de los siervos del Dios de tu padre”. Y José prorrumpió en lágrimas cuando le hablaron. 18 Tras eso sus hermanos vinieron también y cayeron delante de él y dijeron: “¡Aquí estamos como esclavos tuyos!”. 19 Entonces les dijo José: “No tengan miedo, ¿pues acaso estoy yo en el lugar de Dios? 20 En cuanto a ustedes, ustedes tenían pensado un mal contra mí. Dios lo tenía pensado para bien, con el propósito de obrar como sucede hoy, para conservar viva a mucha gente. 21 Ahora pues, no tengan miedo. Yo mismo seguiré proveyéndoles alimento a ustedes y a sus niñitos”. Así los consoló y les habló alentadoramente.

Historias “escritas para nuestra instrucción”

18, 19. a) ¿Qué hemos aprendido de los ejemplos de este artículo? B) ¿Qué veremos en el próximo artículo?
(Romanos 15:4) Porque todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción, para que mediante nuestro aguante y mediante el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.
(Romanos 15:33) Que el Dios que da paz esté con todos ustedes. Amén.
(Romanos 16:20) Por su parte, el Dios que da paz aplastará a Satanás bajo los pies de ustedes en breve. Que la bondad inmerecida de nuestro Señor Jesús esté con ustedes.

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